Ley del buen samaritano
Primeros Auxilios y RCP Sudáfrica
El Buen Samaritano: compasión y protección
Tomada de la Biblia (Lucas 10:25-37), la parábola del Buen Samaritano narra cómo un viajero dado por muerto es socorrido por un desconocido que lo cura y vela por él. Más allá de su contexto religioso, transmite un mensaje universal: la obligación moral de socorrer al prójimo en peligro, con compasión y altruismo.
Inspiradas en este principio, numerosas leyes del Buen Samaritano se han promulgado en todo el mundo para proteger frente a demandas a quienes prestan asistencia de buena fe en una emergencia. Sin embargo, el alcance exacto de esa protección varía de una jurisdicción a otra: a continuación encontrará lo que dispone la ley aplicable a su región.
Su proteccion bajo la ley
Sudáfrica no tiene una ley del buen samaritano específica ni un deber general de rescatar a un desconocido. Su sistema mixto, que combina el derecho romano-neerlandés y el common law, en principio no reconoce un deber de auxiliar; no obstante, puede surgir un deber jurídico de actuar caso por caso según el criterio de los boni mores —las «convicciones jurídicas de la comunidad» establecidas en Minister van Polisie v Ewels 1975— o a partir de una conducta previa, del control de un objeto peligroso, de una relación protectora, de la ley o de un contrato. Al rescatador que interviene se le juzga según un estándar de «rescatador razonable» que tiene en cuenta la urgencia.
Sin obligacion de actuar, pero con todas las razones para hacerlo
La omisión pura no genera responsabilidad por sí sola: solo se vuelve ilícita cuando existía un deber jurídico de actuar, de modo que el mero transeúnte no está legalmente obligado a rescatar. Los valores constitucionales, incluido el derecho a no ser rechazado en el tratamiento médico de urgencia (art. 27(3)), informan este análisis sin convertir la decisión de ayudar en una obligación. Quien socorre de buena fe, con el criterio de un rescatador razonable, no tiene por qué temer un juicio severo.
Por que la capacitacion es importante
Imponga o no la ley el deber de actuar, la urgencia no negocia: en un paro cardíaco, cada minuto sin reanimación reduce en torno a un 10 % las probabilidades de supervivencia. En Sudáfrica, donde los tiempos de respuesta difieren mucho de un barrio a otro, la persona presente es el primer eslabón de la cadena de supervivencia, aquella que actúa mientras cada segundo aún cuenta. Formarse en reanimación y primeros auxilios significa adquirir la serenidad y la técnica que separan el asistir impotente del salvar una vida. Ese saber no se olvida, y algún día puede cambiarlo todo.